martes, 17 de abril de 2018

Un Gobierno miserable



No más. Me niego, como muchos venezolanos, a seguir escuchando casos de familiares y amigos que mueren por falta de medicinas o de insumos médicos como una simple aguja para suturar.

Aunque la situación pareciera pasar de lo grave a lo cotidiano porque cada día se va haciendo normal oír decir: “fulano de tal murió de un infarto porque tenía seis meses sin tomarse la pastilla de la tensión porque no la conseguía”, “la vecina de planta baja falleció porque no se pudo dializar”, etc, etc, no podemos dejar de recordar que esta es la fiel muestra de la crisis humanitaria en la nos metió este Gobierno miserable.

Esta semana conocí con Norma Nobles una señora que desde hace 18 años sufre de diabetes y es insulinodependiente, con asombro le escuché decirme que desde hace seis meses no se inyecta las tres dosis diarias de insulina para mantener controlada el azúcar, ¿la razón? No la consigue. No ha caído en el coma diabético porque la crisis la ha obligado a comer sólo dos veces al día y esto medianamente la mantiene estable hasta que “Dios y la Chinita quieran”, como ella misma asegura.

Su esposo, Jesús Zambrano, perdió el empleo, pero vende café en la calle para medio sobrevivir, se enfermó hace tres semanas y esto lo llevó a la “quiebra” porque el dinero que tenía para comprar el café y el azúcar para salir a vender, lo tuvo que usar para comprar la comida que sólo alcanzó para tres días.

Visita un promedio de 10 farmacias al día, todos los días, esperando conseguir el frasquito de insulina, pero la lucha es en vano. Así como su mujer hay actualmente 2.5 millones de venezolanos que sufren de diabetes según el Estudio Venezolano de Salud Cardiometabólica (EVESCAM) elaborado por la Sociedad Venezolana de Medicina Interna entre julio de 2014 y enero de 2017; en el 2016 la diabetes fue la tercera causa de muerte en Venezuela. Sólo un Gobierno miserable permite que esto ocurra.

El mismo viacrucis viven los pacientes de cáncer, cuya tasa de mortalidad aumentó a 11% en Venezuela el año pasado. Una persona que deba ser operado de esta terrible enfermedad hoy en el país cuyo “Padre de la Revolución” murió a causa de la misma enfermedad, increíblemente tiene que comprar desde la anestesia hasta un frasco de alcohol.

Olivia Rincón, de 56 años, es sólo un caso, de esos 50 mil que se detectan anualmente en Venezuela, según la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología Nacional. La operaron hace un año de cáncer en el útero, y por no encontrar un catéter para hacerse las radioterapias, la enfermedad le reapareció, pero esta vez el tumor lo tiene en el riñón izquierdo.

Han reprogramado la operación dos veces porque no encuentra una aguja para sutura, y tampoco encuentra cuatro donantes de sangre por quienes está ofreciendo hasta dos millones de bolívares por cada uno que le dé la sangre que requiere; ya no hay donantes voluntarios la crisis ha llevado que hasta los glóbulos rojos se pueden vender. Esta es otra realidad sucede a diario gracias a un Gobierno miserable e indolente.

Las dos historias de estas guerreras y valientes mujeres que cito en mi artículo son de carne y hueso y reflejan la historia de miles de venezolanos que padecen cualquier tipo de enfermedad en este país. 

No se puede pensar que la emergencia en salud sólo se vive cuando nos toca la puerta, esto es el drama diario que lo vivimos todos, a excepción de los enchufados y los jerarcas del Gobierno miserable que ni siquiera porque su “Comandante Supremo”, Hugo Chávez, padeció y falleció de cáncer, se compadecen de los niños, mujeres y hombres que sufren esa enfermedad, por sólo citar un ejemplo que les toca de cerca.

Edward Rodríguez
@edwardr74






martes, 10 de abril de 2018

Falcón sin emoción



A cuarenta y un día de la elección presidencial en Venezuela, sin lugar a duda no hay campaña en la calle, no se siente el sabor ni el sonar de los jingles, vallas, spots publicitarios, actos y propuestas de candidatos. Nada de esto han hecho Nicolás Maduro y Henri Falcón, principales candidatos de esta contienda.

Falcón arrancó con un tiro en el ala al no contar con el apoyo de la Unidad en pleno, sólo un tercio o menos de esa MUD lo respalda y lo acompaña en sus recorridos; hasta conseguir un jefe de campaña le fue difícil.

Henri sabe cómo hacer campañas, fue alcalde de Barquisimeto en dos oportunidades y gobernador del estado Lara, durante dos períodos, no es un novato en hacer campañas, ganarlas, llegar al poder y trabajar para mostrar resultados, eso se lo reconocen oficialistas y opositores en la entidad larense.

¿Quéle pasó ahora? Pues no lo sabemos, lo cierto es que no tiene sabor, no le pone sazón al paladar, le falta el ponch y eso se llama emoción. La emoción es despertar las cosquillas de la gente por ir a votar, la sed cambiar.

Si analizamos los dos últimos candidatos presidenciales, Manuel Rosales y Henrique Capriles, vemos que cuando Rosales y con dos meses de campaña  usó como slogan “Atrévete”, el momento era de atreverse a votar después que la oposición abandonó en el 2005 el espacio de la Asamblea Nacional, pensando que con la abstención se deslegitimaría el Gobierno y no fue así.

El mensaje de campaña fue la tarjeta “Mi Negra”, ¿cómo competir con el mejor momento de Chávez y con las misiones en su pleno esplendor?, una campaña dura y una derrota fulminante para Manuel Rosales, pero se hizo campaña. Resultados, Hugo Chávez obtuvo el 62.8% de los votos, y Manuel Rosales el 36.9%.

En el 2012 luego de las Primarias presidenciales de la oposición para escoger al candidato que se enfrentaría a Hugo Chávez en su tercera elección,salió a la contienda Henrique Capriles Radonski, con el slogan “Hay un camino”, el autobús del progreso y la gorra tricolor como símbolo inequívoco de su campaña y propuesta de cambio. Despertó emoción, sólo que Chávez lo venció, pero se hizo y se sintió la campaña. Resultados, Hugo Chávez 55.7% y Henrique Capriles 44.31%

Ahora bien, Falcón además de la emoción debe resolver el conflicto de la Unidad, sumar a más factores y personalidades, buscar por todas las vías el apoyo del Frente Amplio y el de los asistentes a República Dominicana,  consolidar un sólo discurso, por ejemplo, la propuesta del sueldo en dólares no está mal pero hay que digerirla y reforzar la denuncia contra este Gobierno que nos llevó al desastre social para apagar el rumor de su alianza con el Gobierno.  Sin Unidad no hay triunfo.

El otro punto importante es la organización; sin testigos, ni miembros de mesas¿quiénes le defienden la elección en caso de ganarla?, sin estos guerreros, que estén atentos y prevenidos para cobrar un eventual triunfo, es imposible que Henri pueda lograr el fin de cualquier competidor: vencer.

Esta estructura electoral sólo puede lograrla teniendo el apoyo de los partidos,  por lo que al candidato le corresponde resolver estos planteamientos antes de entrar al mes de mayo, de lo contrario vivirá un desenlace sin precedentes:perder sin reconocimiento de la mayoría y sin la remota excusa de culpar a los abstencionistas.

“Por ahora”, Falcón está raspa’o en emoción.

martes, 3 de abril de 2018

México, a las puertas del falso cambio




Arrancó la campaña presidencial en México. El próximo 1 de julio, 89 millones de electores, el más alto de la historia, tendrán la responsabilidad de elegir al sucesor de Enrique Peña Nieto para los próximos cinco años.

Tres, de los cuatro candidatos, tienen preferencia según las encuestas. Andrés Manuel López Obrador, lo intenta por tercera vez, y es sobre quien están puestos los ojos del mundo debido a la semejanza de sus discursos con los del fallecido Presidente de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, cuando ganó por primera vez las elecciones en 1998.

Entre lo que ha dicho, y que a los venezolanos de manera muy particular nos hace sentir una especie de deja vu, está el anuncio de la venta del avión presidencial, el de bajarse sueldo al llegar a la presidencia, darle más poder al pueblo para gobernar de la mano con ellos, acabar con el continuismo, con la corrupción, con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), y pare de contar.

Sin embargo, a pesar del parecido discursivo con el “comandante Supremo” de Venezuela, y sabiendo el daño que le ocasionó en las dos contiendas pasadas su cercanía ideológica con el socialismo del siglo XXI, López Obrador ha salido al paso para intentar desmarcarse de los señalamientos, y por eso en su primer spot publicitario de campaña “denuncia” que le quieren hacer daño al compararlo con los responsables de la crisis venezolana; y vaya con qué serenidad lo dice, tal cual un corderito.

El segundo aspirante  con mayor preferencia en las encuestas es Ricardo Anaya del Partido Acción Nacional (PAN), organización que sólo ha gobernado dos períodos presidenciales, con Vicente Fox y Felipe Calderón respectivamente. 

Anaya tiene a su favor la juventud, se vende como el hombre de frente con el futuro. Inició su campaña rodeado de jóvenes en un maratón digital con el objetivo de motivarlos para que enviara propuestas de gobierno, buscando empoderar a ese segmento importante de la población que exige mayores oportunidades de estudio, empleo y calidad de vida. En esta elección 12 millones de jóvenes votarán por primera vez; los llamados “millennials” son el segmento que puede definir el futuro del país azteca.

En contra tiene que su familia reside fuera de México y esta ha sido una de sus mayores críticas; también lo vinculan con hechos de corrupción cuando fue parlamentario.

El tercero en las preferencias es José Antonio Meade, del PRI, organización política con más de 70 años en el poder y que hoy sigue gobernando con Peña Nieto cuyo gobierno ha sido muy criticado por hechos de corrupción, escándalos que van desde la compra de la llamada “Casa Blanca”, hasta la fuga del narcotraficante el “Chapo Guzmán”. 

Meade busca desmarcarse de los colores de su partido por eso en su spot de presentación marca separación con la corrupción y manifiesta que su única mancha es sufrir de vitíligo; por cierto, detalle me pareció interesante por la analogía.

Durante mi estadía en ciudad de México, nada mejor que conversar con los sensores de la política, que no son más que los taxistas y la gente de a pie; ellos son conocedores de la realidad, no se engañan con los spot propagandísticos. Parte de lo que aquí he escrito es producto de sus impresiones sobre la contienda en donde se juegan su futuro, bienestar y progreso; si estuviera en México no pudiera opinar sobre este tema, pero ya en tierra venezolana, sí puedo hacerlo y por eso lo comparto con usted, estimado lector.

Ojala que los mexicanos no se equivoquen y escojan la mejor opción o la menos mala, pues de algo sí estamos seguros los venezolanos, y es que sí se puede estar peor. Hoy, nosotros que nos quedamos en el pasado y en el atraso socialmente, al ver amenazas como las que representa López Obrador sentimos que venimos del futuro.

Edward Rodríguez
@edwardr74

martes, 20 de marzo de 2018

Stephen Hawkinq y el buen humor



La semana pasada sorprendió al mundo la partida de Stephen Hawkin, todos sabíamos que iba ocurrir en cualquier momento por su condición salud. Así como él mismo lo dijo “mis expectativas se redujeron a cero cuando tenía 21 años. Todo desde entonces ha sido un extra. Aunque no me puedo mover y tengo que hablar a través de una computadora, en mi mente soy libre”. No se imaginaba que ese extra y Dios le permitieron vivir hasta los 76 años. 

Su conocimiento y enseñanza quedó en la historia y su aporte a la humanidad lo palpamos con sus teorías sobre el funcionamiento del universo y las respuestas a las inquietudes sobre lo que nos rodea.

El humor fue una característica resaltante en el científico británico, y que a mi modo de ver fue una especie de tabla en la que surfeó las olas de la esclerosis lateral amiotrófica que le fue diagnosticada cuando apenas tenia 21 años y que se fue agravando con el pasar del tiempo hasta dejarlo prácticamente paralizado.

No tuvo temor de burlarse de sí mismo y de su discapacidad; sin el humor es posible que Hawking no hubiese tenido el éxito que tuvo, lo usó como vehículo para que sus enseñanzas transcendieran los canales científicos.

El actor Eddie Redmayne quien lo interpretó a Stephen en la película “La teoría del todo”, tras conocer la noticia de su deceso escribió en su twitter “hemos perdido a una mente hermosa, a un científico increíble y al hombre más gracioso que he tenido el placer de conocer en toda mi vida”.

Cuentan que en una de sus visitas a España, paseaba por las Ramblas vio cómo uno de sus libros era expuesto en un quiosco junto a revistas pornográficas, lejos de indignarse o enojarse, Hawking dijo con mucha gracia "Me resultó gratificante, porque eso demuestra que la ciencia puede ser tan popular como el sexo".

El ejemplo sobre la superación de las barreras lo daba a diario y en cualquier escenario. Stephen se interpretó a sí mismo en los Simpson, grabó todos y cada uno de sus diálogos y asistió a las lecturas del guión; también lo hizo para los episodios en Futurama y Family Guy.

Fue un referente de la cultura pop, series de televisión, programas, películas sobre su vida, documentales y video juegos. 

Quienes tuvimos la oportunidad de ver el film “La teoría del Todo”, película sobre la vida y obra de Hawking nos identificamos con el personaje, sufrimos sus dolencias; pero también fuimos testigos cómo aceptando las vicisitudes se pueden superarlas rompiendo las barreras  y creyendo que si se puede vivir, crear y cambiar el mundo desde la condición más dura que lo toca a cada uno vivir pero, sin duda alguna, el humor es pieza fundamental en ese esfuerzo.

Entre las frases célebres del físico británico, considerado la mente más brillante después de Albert Einstein, con las que me tropecé cuando investigaba para redactar este artículo y que considero nos viene como anillo al dedo a los venezolanos está la siguiente:

“Los agujeros negros no son las cárceles eternas que se pensaban que eran. De un agujero negro se pueden salir cosas hacia el exterior y, posiblemente, hacia otro universo. Así que si sientes que estás en un agujero negro, no te rindas; hay una salida”.

Esta semana decidí escribir sobre Stephen Hawkinq  y su aporte a la humanidad, y no sobre la política venezolana y del análisis que semana a semana desarrollo en esta columna. De algo sí estoy seguro, los venezolanos tenemos un humor natural que no debemos perder en ningún momento.

Edward Rodríguez
@edwardr74



martes, 13 de marzo de 2018

El Frente, entre la espada y la pared



Pasada la emoción que generó en los presentes, opinadores y colegas periodistas que cubrieron el primer acto del Frente Amplio Venezuela Libre, es válido y necesario hacer unas reflexiones que contribuyan a que esa plataforma que tiene como objetivo servir de guía y acción para salir de este gobierno de forma pacífica, política y electoral, termine con buen pie.

Lo primero es, comenzar por casa trabajando la Unidad desinteresada de todos los factores y reconocer la existencia de otros grupos pequeños que también quieren la libertad del país; a mi modo de ver faltó gente importante como los miembros de Soy Venezuela, María Corina, el grupo de Ledezma, Douglas Bravo, Leocenis García, por sólo citar algunos. Quizás muchos dirán: pero si estuvo la Iglesia, representantes empresariales, profesores, políticos, cultores, escritores, estudiantes y poetas, no hace falta más gente, eso sería buscarle la quinta pata al gato; y no es así, a la hora del té “si la lucha por la libertad se dispersa no habrá victoria en combate” como decía Alí Primera.

Pompeyo Márquez hacía referencia a que todo lo que se haga para bien o para mal que sea en Unidad; y lo que se observa al sol de hoy es que hay tres frentes.

El primero es el que quiere ir a las elecciones en donde está Henry Falcón, que no necesariamente tiene que ser un traidor para aspirar, pero divide; el segundo es del grupo Soy Venezuela que no está alineado con la disminuida MUD cuya agenda es salir ya de Nicolás, intervención extranjera bajo el esquema de que esto no se aguanta más; y el tercero es el recién creado Frente Amplio Venezuela Libre, que quiere retomar la calle con diversidad de cabezas, voceros y planteamientos, entre sus objetivos está correr la fecha de las elecciones, cambio de autoridades del CNE y el respaldo internacional.

Ahora bien, esa “diversidad” y “amplitud” con la que se ha presentado el Frente, no le ha hecho bien en estos menos de ocho días de vida; los venezolanos buscan desde mediados del año pasado un líder que los guíe por la ruta correcta y que los lleve a puerto seguro; por eso considero que dicho Frente debe tener una cabeza visible que tenga enganche con quienes siguen en disposición de luchar por Venezuela, pero bajo un esquema realista.

Ante este panorama el gobierno goza de una y parte de la otra, pues tiene a la mesa dividida, se sienta a negociar con individualidades, les promete cambios y alterar el cronograma electoral a cambio de que participen en la elección sea en mayo o en julio, sólo ellos saben si les conviene o no rodarla, el toro lo tienen agarrado por los cachos a pesar de que la popularidad nos les llega ni las 25%  como se lo escuché en estos días al encuestador Félix Seijas Rodríguez en un acto de Venanchan celebrado en la ciudad de Maracaibo.

No es mentira que en los cuarteles se está  pasando hambre, que la gente abandona sus trabajos por montar mesas de ventas de cualquier cosa en frente de sus casas o sale huyendo de país sin planificación, y con todo esto un gobierno tan pésimo como el de Maduro se mantiene en pie.

El Frente Amplio Venezuela Libre siempre estará entre la espada y la pared tal y como están las cosas en este momento, ojala y quienes lo integren no sólo se queden en leer los halagos, sino que sigan haciendo todos los esfuerzos para convencer a los que “por ahora” permanecen fuera de él; sólo en Unidad, no hay otra manera, se puede enfrentar y vencer a este régimen.

Wiston Churchill decía “el éxito no es el final, el fracaso no es fatal, es el coraje para continuar lo que cuenta”. Sólo que en nuestro caso no hay tiempo para perder.

Edward Rodríguez
@edwardr74




martes, 6 de marzo de 2018

Emigrar, una decisión planificada




Antes de adentrarnos en el tema de esta semana, quiero expresar mi respeto, admiración y solidaridad a los cinco millones de venezolanos que hoy están regados por el mundo buscando un mejor porvenir para sus seres queridos, y a los que aún permanecen en esta tierra, nuestra única tierra: Venezuela. 

Decidí escribir sobre la inmigración por la cantidad de personas que a diario se me acercan por una u otra razón y el tema de conversación se centra en salir del país como sea y a costa de lo que sea antes de que todo empeore, y claro está, con el gobierno que tenemos todo va para peor; también me motivó hablar del tema luego de que mi hijo de 13 años me preguntara “¿papá, cuándo nos vamos nosotros, todos mis amigos se están yendo?”, mi respuesta fue, “no todos se pueden ir, y por el momento nosotros no nos vamos”.

Cada emigrante es una historia, cada uno lleva en sus zapatos el relato real de lo vivido y de lo que falta por vivir, eso tiene que estar claro; y así lo pude constatar durante el reciente viaje que hice a Perú, por razones de trabajo, en donde me topé con muchos compatriotas, de diferentes ciudades, edades, profesión, status social, etc.

Tras esa experiencia consideré oportuno escribir algunos consejos que todo aquel que esté pensando en emigrar debe tomar en cuenta, hacer una “Guía para emigrar” tal como me lo sugirió la profesora Margarita Sánchez, ex directora de la Escuela de Comunicación Social de LUZ y vicepresidenta Nacional del CNP; es algo que requiere una investigación minuciosa y de mucho más tiempo que una semana en otro país.

Ahora bien, lo primero que debo decirles es que hay que indagar varios destinos, cómo está su economía, oportunidades de empleo tanto en el campo profesional como en el informal; no hacerlo es dar un salto al vacío y como consecuencia el futuro será deprimente, inconforme y sobrevivirán en la añoranza.

Lo segundo que les recomiendo es tener localizados varios contactos en el país al que decidan emigrar; no se dejen llevar por las redes sociales, las fotos del Instagram y Facebook, todo es bonito por esos canales, pero la realidad es otra. Trate de que le den alojamiento y lo informen bien de cómo es la cosa; recuerde que los primeros días, estos amigos le sonríen, pero luego estorba, así que la estadía en casa ajena debe ser muy breve.

Únase a grupos de venezolanos de bien y a las ONG´s que funcionan y le pueden ayudar; en el caso de Perú puedo decirles que la Organización Unión Venezolana en Perú me parece bastante coordinada, su fundador, Oscar Pérez, es reconocido por los venezolanos que están allá y por las autoridades peruanas como una persona de buena voluntad y de lucha desinteresada.

Como tercer consejo le digo, apostille los documentos necesarios, pero también llévese consigo un oficio aparte de su profesión, pues hay un 95% de probabilidad de que trabaje gracias al oficio, y no a la carrera universitaria; si no lo tiene comience hacer el cursito.

Como cuarta sugerencia, deje la prepotencia en el autobús o el avión; sea humilde, cada pueblo tiene su cultura y nosotros, los venezolanos no teníamos cultura de emigrar y ahora tenemos que formárnosla y eso requiere de paciencia, respeto por la leyes, cultura e idiosincrasia de otras sociedades.

No a todos les salen las cosas tan bien desde el principio, así que difícilmente usted sea la excepción, en Perú, por ejemplo, de los cien mil venezolanos que hay allá, el 80% son profesionales con edades comprendidas entre 25 y 30 años, y vaya que tienen que escuchar sus historias cuando llegaron y comenzaron de cero.

Con este artículo no busco afianzar la tesis de que es mejor irse que quedarse, pero sí creo que quien decida seguir esa ruta, el éxito dependerá de la planificación y de la capacidad de entender que su salida es temporal.
Edward Rodríguez
@edwardr74




martes, 27 de febrero de 2018

Candidato único, un sólo desastre



El 27 de febrero de 1989, hace exactamente 29 años ocurrió en Venezuela el “Caracazo”, un hecho sin precedentes en el país hasta ese momento; producto del hambre y el desespero de los venezolanos ante una crisis económica inferior a la que padecemos hoy que es el resultado del fracaso de la llamada “revolución” liderada por el fallecido Presidente Hugo Chávez y continuada por Nicolás Maduro tras su deceso hace cinco años.   

Tres décadas después, este 27 de febrero de 2018, Nicolás inscribirá su candidatura para reelegirse como Presidente de la República; sin duda alguna obtendrá la victoria, pues es el único aspirante en la contienda, los demás, léase Henri Falcón; el pastor evangélico, Javier Bertucci; son los “tontos útiles” que necesita el gobierno para darle el carácter legal a la fraudulenta elección del próximo 22 de abril.

¿Qué hizo Nicolás en estos cinco años?  Nos llevó al nivel más bajo al que un gobernante puede conducir a un país en materia económica y social: la pobreza extrema. Según el último estudio de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) “ENCOVI 2017”, la pobreza extrema alcanzó el año pasado el 61,2 % cuando en el 2014 estaba en el 23,6%.

A pesar de las limosnas convertidas en misiones, bonos o cuanto nombre se le ocurra, para controlar o comprar a gran parte de la población, el estudio de la UCAB da cuenta que el 56,9% no las recibió, ni las recibirá, agregaría yo; mientras que el 42,8% recibió sólo algunas. Ninguno de estos pírricos “beneficios”, ni la caja Clap, ni mucho menos el carnet de la patria, han detenido la carrera hacia la pobreza extrema, pues la inflación galopante, paradójicamente, se crece con cada medida económica ejecutada por el Gobierno.

El candidato único que aspira a reelegirse como primer Mandatario de Venezuela, en lo económico avanzó en la destrucción del sector empresarial, basta con transitar un kilómetro por alguna vía principal de cualquier ciudad del país para que note la cantidad de negocios cerrados, pues el sistema los mató; también puede darse una vuelta por cualquier zona industrial para ver que hoy son cementerios industriales.

Los centros comerciales están convertidos en espacios para ver y no comprar, con precios exorbitantes e inalcanzables; el parque automotor, indicador del progreso de un país, está pasando aceite: un gran porcentaje de concesionarios cerrados, modelos viejos de vehículos, y un creciente museo automotriz, pues carro que se daña, carro que se para porque evidentemente tampoco hay repuestos.

Estos son sólo algunos de los logros del Presidente-candidato, a esto se le suma las del sector salud, inseguridad, y la más palpables de todas: la crisis humanitaria que con el pasar de las horas se agudiza, aunque el ahora canciller Jorge Arreaza haya tenido la desfachatez de negarla en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, tal como lo hizo en su momento, Delcy Eloína Rodríguez.

Como vemos, es ampliamente conocida la gestión de Nicolás y la devastación que ha originado y que su entorno insiste en negar porque cuando se vive o se está en el cogollo es difícil detectar las necesidades y carencias de los demás, en este caso, de casi 30 millones de venezolanos.

La guinda que le faltaba al pastel la puso Oscar Figuera, secretario del Partido Comunista de Venezuela (PCV) este lunes cuando le pidió a Maduro que en su reelección ejecute la nacionalización de la banca e industrias. Ante esta bárbara solicitud uno se pregunta: ¿este señor recién llegó de la isla?, ¿no se dio cuenta que  en 19 años de ejercicio de la “revolución”, por citar un ejemplo, compraron el Banco Venezuela, empresas de pañales, de leche, supermercados, etc, y los llevaron al estricote?.

Personas como Figuera plantea ideas recalcitrantes y siguen siendo parte de la comparsa, la idiotez a la máxima expresión, ni gobierno han sido, y mucho menos han tenido incidencia, pero  prefieren seguir en el papel que es mejor que le pasen y le mojen la manito así sea en campaña.

Lo peor es que están convencidos que el desastre es el mejor camino, nos falta ver mucha agua correr y gente morir en esta Venezuela que está en terapia intensiva, y con un pronóstico nada reservado: un solo candidato y un solo desastre.

Edward Rodríguez
@edwardr74





Hay que jugarle limpio a Venezuela

  Después de casi cinco años sin sentarme a escribir un artículo de opinión, que hacía con rigurosidad todas las semanas hasta diciembre del...